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Vista actual
La propuesta de Lamarck, aunque cosechó muchas adhesiones y parecía explicar de una
manera natural el aumento de complejidad y
la diversidad observada en la naturaleza,
también se encontró con la oposición de cien
tíficos de la talla de
Cuvier (1792-1832),
profesor de anatomía comparada, que empleando lo que Brentano llamó más tarde el
principio teleológico [
Brentano 1979
: 244], dio las pautas para deducir unas formas
animales a partir de otras del mismo anim
al. Estas pautas han sido desarrolladas
después por la paleontología moderna.
Ciertamente, en los seres vivos, en particul
ar en los animales superiores, se pueden
observar ligeras modificaciones de algunos ór
ganos como consecuencia de su uso y,
sobre todo, es más fácil de constatar la atrofi
a de aquellos órganos
que no se usan. Esto
no permite afirmar que la función crea el
órgano, más bien se podría decir que la
funcionalidad del órgano puede verse refo
rzada por su uso. Lo que la ciencia ha
rechazado contundentemente hasta el momento es
la herencia de ca
racteres adquiridos.
No se ha encontrado ni la evidencia expe
rimental ni ningún mecanismo por el que los
individuos puedan transmitir las supuestas mejoras adquiridas en el curso de su vida.
Los principios que rigen la transformación
de los caracteres indi
viduales, que son hoy
comúnmente aceptados por la ciencia, los
establecieron por vez primera Darwin y
Wallace. Por otra parte, los principios que rigen la trasmisión o herencia de dichos
caracteres fueron establecidos en primer lugar por Mendel.
2. La teoría de la evolución de
Darwin/Wallace
Como es bien conocido, Charles R. Darwin
(1809-1882) participó
como naturalista en
la expedición del
Beagle
por América del sur y el Pacífi
co en el año 1831. El viaje que
comenzó cuando él tenía sólo 22 años term
inó cinco años más tarde. Durante ese
período Darwin tuvo tiempo para realizar mu
chas observaciones, compilar información
y reflexionar sobre los datos que iba recop
ilando y sobre algunos textos como el que
lleva el nombre de
Principios de Geología
de Charles Lyell, donde encontró buenas
síntesis de argumentos evolucionistas como
los defendidos por Lamarck. Todo esto le
fue llevando a abrazar una pers
pectiva transformista de la
naturaleza. En los años
sucesivos a su viaje Darwin fue elaborando
sus propias ideas y recogiendo nuevos datos
con los que realizar un trabajo en el que
quería exponer, de una
manera ordenada, su
visión de la naturaleza. Quizá
uno de los textos que más influj
o ejerció en la elaboración
de sus tesis fue el libro de Thomas R.
Malthus (1766-1834) publicado por primera vez
en 1798:
An Essay on the Principle of Population
. En este libro Malthus defendía la
tesis de que era necesaria la lucha por la
supervivencia como consecuencia de que la
población tiende a crecer si
guiendo una progresión geom
étrica mientras que los
alimentos lo hacen siguiendo una progresión aritmética.
En el año 1858 Darwin recibió un paquete por
correo enviado desde una alejada isla del
archipiélago Malayo, la actual
Indonesia. El paquete contenía un texto que resumía los
resultados de la investigación llevada a cabo por Alfred Russel Wallace (1823-1913). El
escrito contenía una extraordinaria exposic
ión de “la teoría de la evolución por
selección natural”. Su claridad expositiva hace que todavía hoy ese texto conserve gran
valor pedagógico. Darwin llevaba dos décadas elaborando una teoría equivalente a la de
ese escrito y estuvo a punto de abandonar
su proyecto al leer el trabajo. Fue
precisamente Charles Lyell y el botánico Jo
seph Dalton Hooker quienes intervinieron
en favor de los intereses de su amigo Darwi
n. El escrito de Wallace fue publicado en los
“Proceedings” de la prestigiosa Sociedad Li
nneana, precedido de otra contribución de
Darwin que contenía algunos fragmentos
de un ensayo de 1844 no publicado y una
carta escrita al botánico Asa Gray. Los es
critos fueron publicados
en agosto de 1858
salvando así el derecho de Da
rwin a reclamar la origina
lidad del trabajo que llevaba
preparando durante tanto tiempo y que todaví
a no había visto la luz. Fue en el año
siguiente, 1859, cuando Darwin
publicó los resultados del
trabajo que había realizado
durante los años precedentes en
un libro titulado “On the Or
igin of Species by Means of
Natural Selection”. El éxito de este libro permite afirmar que fue en este momento
cuando nació la “teoría de la evoluci
ón por medio de la selección natural”.
La estructura de la teoría de la
evolución por se
lección natural [
Lewontin 1970
;
Sarkar
2007
] tal como Darwin y Wallace la expusieron en
sus escritos se apoya en tres puntos
básicos:
1) Los descendientes hereda
n los caracteres de los prog
enitores de generación en
generación. Darwin, sin embargo,
no conocía las leyes de la
herencia sobre las que se
estaba trabajando precisamente en los años en
los que dio a conocer su teoría. Las leyes
de la herencia que hoy son aceptadas cien
tíficamente y que fueron descubiertas por
Mendel no se conocieron hasta el comienzo
del siglo XX. Las explicaciones propuestas
por Darwin para la herencia de los car
acteres resultaron erróneas y fueron pronto
rechazadas. Estas explicaciones, no obsta
nte, no formaban parte del contenido del
“Origen de las especies”.
2) En el proceso de la herencia ocurren variaciones espontáneas que son por azar o
ciegas. Se habla de variaciones por azar o ciegas en un doble sentido. Por una parte no
se pueden determinar sus causas. Por otra part
e, dichas variaciones no están orientadas a
una mejor adaptación del organismo al medi
o, es decir, no hay ninguna orientación a
priori en ellas. En la primera edición de
l “Origen de las especies” Darwin rechazaba
explícitamente la herencia de los caract
eres adquiridos defendi
da por Lamarck. Más
tarde, sin embargo, matizó dicho rechazo.
3) Existe reproducción difere
nciada en los individuos de
una población. El motivo es
doble: o bien algunos individuos
poseen mayor fertilidad que
otros, o bien están mejor
adaptados al medio. Mejor adaptación al
entorno se traducirá en una mayor
supervivencia y, consiguientemente, en una mayor descendencia.
El impacto de las ideas de Darwin/Wa
llace fue enorme. Muy poco después de la
publicación del “Origen de las especies”, ya
en la década de los 60, la evolución basada
en la selección natural defendida por Darwin era, en la práctica, universalmente
aceptada. No obstante, muy pronto empezaron a
plantearse las primeras objeciones a su
propuesta. Las objeciones a partir de los 60
no iban dirigidas contra el hecho de que
hubiera evolución, es decir, que
las diversas especies des
cendieran de otras comunes y
anteriores en el tiempo, sino que
se dirigían directamente contra lo que hací
a original su
propuesta, es decir, que el motor de la e
volución fuera las variaci
ones al azar y la
selección natural.
En relación con el desarrollo
de la propuesta de Darwin en
los años sucesivos, y de las
críticas que ha recibido hasta nuestros dí
as, hay que decir que
Darwin prestó gran